La Mucositis en una enfermedad infecciosa que provoca la inflamación de los tejidos blandos que rodean al diente. De acuerdo al último estudio epidemiológico, uno de cada 2 pacientes desarrollará está patología en algún momento de su vida. Se trata de una patología silenciosa, es decir que cursa sin dolor, y por eso pasa desapercibida en mucho casos. Su principal signo es el sangrado que se produce durante la higiene oral o a veces incluso de forma espontánea. Sin embargo, este sangrado será menos frecuente en pacientes fumadores por lo que en estos casos aún es más común que la enfermedad avance sin que se tomen las medidas pertinentes.

“La mitad de las mucositis no tratadas derivaran en periimplantitis y éstas, en algunos casos, finalizan con la pérdida completa del implante”

La mucositis es por suerte una enfermedad reversible. Eso quiere decir que si se realiza el tratamiento oportuno, el implante recupera la situación de normalidad que tenía antes de que se produjera la infección. Sin embargo, la mitad de estas mucositis derivarán a periimplantitis si el paciente no se realiza sus higienes periódicas. Esta patología, a diferencia de la mucositis, es una enfermedad grave, con un tratamiento muy impredecible y costoso y que provoca la destrucción del hueso que soporta el implante. Así, una mucositis, que derive en periimplantitis no tratada puede acabar con el implante en la mano del paciente.

Actualmente debemos ser muy conscientes de que la mejor manera de prevenir la periimplantitis, una enfermedad muy traumática tanto para el dentista como para el paciente, es identificar a tiempo las mucositis.  Es por ello que las consultas deben tener protocolos adecuados y bien definidos para que todo el personal de la consulta esté  atento al estado de salud implantario de sus pacientes.

“El tratamiento de la mucositis es una mezcla entre medidas higiénicas impartidas por parte del paciente y mantenimientos periódicos frecuentes en el dentista hasta la resolución completa del caso”

Una vez identificado un caso de mucositis, se debe poner al paciente en un protocolo de mantenimientos periodontales más corto. De esta manera se hará limpiezas cada 4 meses hasta que se observe la resolución completa del caso. Por otra parte la higienista responsable deberá enseñar al paciente aquellos dispositivos de higiene que mejor se adapten a su caso particular. Asimismo,  deberán asegurase en cada vista de que el paciente los usa adecuadamente.  Una vez resuelto completamente el caso el paciente recuperará su protocolo de vistas habitual y podrá considerarse sin riesgo de sufrir periimplantitis.

Desde Echeverria queremos recordar a todos los pacientes que el mejor tratamiento es la prevención, sobretodo en implantes. Acudir a un centro que basa su práctica clínica en este concepto es sin duda una garantía de éxito para aquellos pacientes más exigentes.