En esta entrada en el blog descubrirás cuáles son las causas, síntomas y tratamientos de la hipersalivación o sialorrea.

Incomodidad, babeo constante, agobio, dificultad a la hora de hablar con alguien, problemas al tragar… Son algunas de las sensaciones que tienes cuando percibes que estás generando saliva en exceso.

Quizá seas una de las personas que, por experiencia propia, ya sepan por qué se da este problema de salud. Es lo que se conoce como hipersalivación o sialorrea.

Ahora bien, ¿es una enfermedad? ¿Es grave o leve? ¿Qué síntomas tiene? ¿Por qué causas se produce? ¿Hay personas más propensas a padecerla? ¿Qué tratamientos existen para combatirla?

En las próximas líneas tratamos de dar respuesta a todas estas dudas frecuentes.

¿Qué es la sialorrea?

La sialorrea o hipersalivación es una condición en la que nuestro cuerpo genera más cantidad de saliva de lo normal y/o se ve incapaz de tragarla.

Hipersalivación y sialorrea son sus nombres más comunes, pero también se conoce como babeo crónico o, en el argot médico, tialismo.

La hipersalivación no es una enfermedad aunque sí que puede ser una consecuencia o síntoma de una patología subyacente.

Según en qué zona de la boca sientas el acúmulo de saliva hablamos de:

  • Hipersalivación anterior. Si el problema es que estás produciendo saliva en exceso de forma constante, estaremos ante un caso de sialorrea anterior. Normalmente, se da por algún tipo de enfermedad neuromuscular y se refleja en la dificultad para evitar el babeo e incontinencia.
  • Hipersalivación posterior. Si somos incapaces de tragar la saliva que generamos, es posible que el motivo sea una anomalía en las cavidades bucales o un problema entre la lengua y la faringe, que es donde se encuentran las glándulas salivales. En este caso se suele hablar de sialorrea posterior.

Cualquier caso de hipersalivación hay que estudiarlo, ya que puede ser indicativo de alguna enfermedad, además de que incomodará tu vida cotidiana.

Por lo tanto, si tienes síntomas, lo más recomendable es que acudas a tu médico de cabecera o visites una clínica dental.

¿Cuáles son los síntomas de la sialorrea?

Normalmente, una persona produce a diario, y de media, entre uno y dos litros de saliva. Sin embargo, estos niveles pueden variar en función del momento del día (por la noche solemos generar menos), del tipo de alimentos (los sabores ácidos hacen que se produzca más baba) o del deporte que realices.

En el caso de que generes más saliva de lo habitual, y no sea por las razones antes mencionadas, conviene que consultes con un profesional.

Tal y como hemos comentado anteriormente, la hipersalivación o sialorrea, puede ser indicativa de alguna enfermedad y es posible que vaya acompañada de otros síntomas como:

  • Mal aliento, o también llamado halitosis.
  • Cambios en el gusto al comer determinados alimentos.
  • Babeo constante.
  • Escupir involuntariamente y en exceso al hablar.
  • Sensación de fatiga muscular en la zona de la mandíbula y/o al masticar.
  • Dermatitis o irritación de la piel alrededor de la boca y en el mentón.
  • Sequedad en los labios con posibles heridas y aparición de costras.

En el caso de la sialorrea posterior, la inflamación de las glándulas o de la faringe también puede provocar náuseas a la hora de tragar la propia saliva u otros alimentos. Y, por la misma razón, es posible que tosas más, ya que este tipo de salivación también puede ocasionar molestias respiratorias.

¿Cuáles son las Principales causas de la hipersalivación?

Los motivos que generan una sialorrea pueden ser muy diversos: 

  • Si recientemente has añadido o cambiado alguna de las medicaciones que tomas, es posible que sea el nuevo medicamento el que te esté causando la sialorrea. Consulta el folleto del medicamento o a tu médico de cabecera en caso de que sospeches que esa pudiera ser la causa.
  • Dentro de nuestro ámbito odontológico, las causas principales son el uso de una prótesis dental o por un tratamiento de ortodoncia que hayas comenzado recientemente.
  • Determinados alimentos también pueden causar sialorrea aunque suele ser de corta duración y fácil de identificar. Es típico tras ingerir alimentos ácidos o dulces.
  • En algunas embarazadas se pueden observar casos de sialorrea asociadas a los cambios hormonales que se producen durante ese periodo.

Por otra parte, si el problema es que tienes dificultades para tragar la saliva que generas, aunque no la generes en exceso, la situación puede ser más preocupante.

En este caso, es probable que las causas de tu sialorrea se deban a alguna enfermedad de tipo neurológica. Alguna de las enfermedades que pueden cursar con sialorrea son:

  • Esclerosis Lateral Amiotrófica, popularmente conocida como ELA u otra clase de enfermedades neurodegenerativas.
  • Enfermedad de Parkinson.
  • Síndrome de Riley-Day.
  • Un infarto cerebral, el cual se suele manifestar en parálisis musculares en la zona de la cara.
  • Tras sufrir un fuerte traumatismo cerebral, aunque es muy poco común.

Tratamientos de la sialorrea

Existen varias vías para combatir la hipersalivación cuyo tratamiento dependerá del origen del problema.

Tres tipos de tratamientos de la sialorrea:

1# Entrenamiento oral y muscular: se suele aplicar en casos en los que la hipersalivación se produce por parálisis faciales derivadas de infartos o trastornos neuromusculares en general. Suele consistir en sesiones de fisioterapia y/o logopedia.

2# Tratamiento farmacológico o médico: cuando la sialorrea se produce por algún medicamento o fármaco, lo más habitual es que el especialista médico sustituya ese por otro alternativo.

3# Inyecciones de toxina botulínica: Consiguen disminuir la salivación pero su efecto es temporal  y dura de cuatro a seis meses

4# Tratamiento quirúrgico: una última medida será recurrir a la cirugía para  extraer directamente las glándulas salivales o ligar los conductos liberadores de saliva. Este abordaje solo se usa en pacientes en los que las otras medidas no han tenido efecto

La salivación excesiva suele ser indicativa de un problema subyacente así que si sientes que tienes este problema conviene que consultes a un especialista. El médico de cabecera o el internista serían los especialistas de referencia, pero tu dentista de cabecera puede también ayudarte a encontrar la causa de esta condición y descartar que no tenga origen oral.